En una primera visita, se estudia el tipo de piel para determinar el tratamiento más adecuado en cada caso, ofreciendo pautas cosméticas específicas adaptadas a cada necesidad o el uso de diferentes procedimientos médicos siempre buscando un resultado discreto, natural y elegante.  

  • Peeling químico:

Un peeling es un tratamiento poco invasivo para mejorar la apariencia y cosmeticidad de la piel. Consiste en la aplicación de una solución química para eliminar las capas superficiales dañadas, favoreciendo la renovación cutánea, eliminando imperfecciones o manchas y realzando y alisando la textura de la piel.

  • Toxina botulínica:

La toxina botulínica está indicada para tratar y corregir las arrugas de expresión. Es una proteína natural de origen biológico que relaja los músculos bloqueando los impulsos nerviosos y de esta manera conseguimos una expresión facial serena y relajada.

También actúa disminuyendo o anulando la sudoración, por denervación química de los receptores en las glándulas sudoríparas. Por ello es muy usada para la hiperhidrosis (sudoración excesiva) localizada en axilas o palmas.

  • Relleno con ácido hialurónico

Se aplica para mitigar los efectos de la edad, permitiendo alisar arrugas, cicatrices o deformidades del contorno. Es una sustancia que se halla naturalmente en el organismo, un proteoglicano que tiene la capacidad de atraer y retener agua y por estas características, se considera el producto ideal y más seguro para reponer volúmenes y rehidratar la piel.

Cada vez es más habitual aplicar una combinación de estos tratamientos para el rejuvenecimiento facial, siempre adaptados a cada edad y personalizados en función del paciente.